En general la práctica de artes marciales se encara exclusivamente con fines de autodefensa. Sobretodo cuando a nuestros hijos se les quiere ayudar llevándolos a un lugar en donde aprendan a defenderse. Pero en realidad en Aikido la autodefensa es solo una parte de su entrenamiento: a veces demasiado complejo, el camino de Aikido es un “Do”, para los japoneses un camino, y como tal es bueno recorrerlo con ellos, ya que será de gran ayuda el establecer un vínculo entre los padres, los hijos, el Dojo y su Instructor (Sensei en Japonés).
Me gusta ver en mis estudiantes, sobretodo en los más pequeños, este espíritu que fortalece su aprendizaje: el entrenar para mejorar su entorno y a sí mismos.
Y continuamente esmerarse para obtener lo mejor de todos nosotros cada día.
Solo así sabremos obtener lo mejor de nosotros mismos como personas y como seres civilizados viviendo en sociedad.
Hasta la semana que viene!!!
Marcelo Moyental
lunes, 25 de agosto de 2008
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